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Valor sindical

Blog de Pepe Álvarez, Secretario General de UGT

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De Dunkerque al Mediterráneo

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En el transcurso de esta semana he leído con rubor e indignación unas noticias sobre los refugiados. En ellas, se venía a decir que Grecia ha anunciado a la Unión Europea y, en concreto, a España que no hace falta que recibamos más refugiados en nuestro país. Una de esas informaciones incluso se permitía el lujo de cargar contra el Ayuntamiento de Madrid, instándole a que quitase la pancarta instalada en la fachada del consistorio alegando que ya no hace falta.

Choca leer este tipo de noticias cuando la realidad está totalmente alejada. Puede que los datos de que el número de refugiados llegados a Grecia haya descendido un 97% este año respecto al pasado, pero el problema sigue existiendo. Bien es verdad que para los medios de comunicación, y quizás para una parte de la población, el problema de los refugiados ya no es noticia ni actualidad. Incluso para el Gobierno, responsable de incumplir sistemáticamente los cupos de refugiados que venían desde Grecia. Ahora da la sensación que no existe ningún problema. Pero sin embargo, en Siria continúa la guerra, miles de personas mueren en ella y otras miles intentan alejarse del conflicto buscando asilo en otros países. Y para ello padecen penurias, siguen hacinados en lo campos de Grecia (unos 50.000) o en otros países esperando la salvación. Y eso si solo pensamos en el caso de los refugiados que proceden de los conflictos de Siria o Afganistán.

Quiero daros unos datos. En lo que llevamos de 2017 ha habido más de 14.000 peticiones de asilo político directamente en España. Además, el número de inmigrantes que intentan cruzar el Estrecho en patera sobrepasa los ocho mil. Y eso sin contar a todos aquellos que han intentado saltar la verja en Melilla o alcanzar nuestra península escondidos en camiones.

Y solo he mostrado datos de España. Si miramos otros lugares, como la isla italiana de Lampedusa, estamos hablando de más de 85.000 solo este año. En esta travesía han muerto ya más de 2.200 personas. Con estos datos, ¿cómo podemos permitirnos el lujo de decir que no hace falta acoger a más refugiados? ¿Cómo podemos permitir que nos trasladen la imagen de que el problema ya no existe? Miles de personas siguen jugándose la vida cada día en busca de un futuro mejor, alejada de la guerra y de la miseria, o simplemente un futuro.

Precisamente este verano, y guardando paralelismo con este tema, pude ver la película “Dunkerque” del director norteamericano Christopher Nolan. Si no habéis tenido la oportunidad de verla, narra de una manera épica una derrota del ejército británico. Lo curioso y destacable del caso es que los mismos británicos consiguen convertirla en una victoria. Puede parecer contradictorio lo que os explico, pero no es así. Se considera una derrota básicamente porque la película transcurre en la retirada del ejército de la Gran Bretaña y de sus aliados de Dunkerque (Bélgica), donde vivían una situación de acoso por parte de las tropas alemanas durante el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, el pueblo británico, ante tal problema se movilizó para ayudar en las labores de rescate de todas aquellas personas que se habían quedado atrapadas tanto en el puerto como en las playas esperando ser evacuados. Sin duda, un triunfo del ser humano ante una situación límite.

“Dunkerque” guarda paralelismo con lo que pasa en la actualidad. Sería una gran noticia para toda la sociedad que en un futuro muy cercano podamos vivir estas situaciones (que podemos catalogar de derrotas), sino como una victoria del ser humano sobre un drama épico actual que se repite diariamente, ante el que algunos prefieren mirar hacia otro lado o blindar sus fronteras con muros y alambres de espino. De la misma forma que el pueblo británico quiso ayudar a todos estos soldados, el pueblo europeo viene demostrando que también quiere apoyar a toda esta gente que huye asustada de sus casas buscando refugio en nuestro continente.

Ojalá dentro de un tiempo, más pronto que tarde, nos encontráramos en las salas de cine una película que llevase por nombre Lesbos o Lampedusa, y que narrara cómo la humanidad y Europa se puso de acuerdo para ayudar a miles y miles de personas que necesitaban refugio para escapar de unos conflictos provocados por otras personas. Ojalá nuestros gobiernos nos permitan verlo. Mientras, el drama continúa. Que no nos engañen.

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